Sustituye en el cargo a Agustín Cortés Soriano, que era el obispo de esta diócesis desde hace 20 años.
No hay mejor campaña electoral que realizar una visita a su Santidad el Papa Francisco cuando quien utiliza esa carta es una persona que, tragándose su ideología, aparenta lo que no es y además lo enmascara como una visita “privada”, utilizando el avión oficial y haciéndose acompañar por personas de confianza de su ministerio.
Siguiendo la estela evangélica de que los hombres de Dios con los que se tienen que mezclar es con los pecadores y no con las personas de bien, o sea con la mayoría de la gente, el Presidente del Gobierno de España cogió un avión y se fue al Vaticano para mejorar su imagen de ateo irredento y anticlerical manifiesto.
Santidad, métaselo en la cabeza, eso ya es el pasado y lo que toca es volver a los orígenes. Así que, háganos el favor de reflexionar.
El Vaticano ha tardado varios siglos en permitir que un Papa concediera una entrevista a un periodista joven y escasamente devoto.